De la oveja a la madeja: el proceso de elaboración de la lana ecológica

Lifestyle

Cuando empecé a tejer la calidad de la lana con la que hacía mis primeras muestras era lo de menos. Iba a la mercería y pedía los ovillos más baratos, esos de colores que habían sobrado de otras temporadas, de los que ya no quedaban grandes cantidades y cuya composición era la mezcla de diferentes materiales sintéticos. Llegué a comprar lanas en el chino de las que se despelusan en las manos y tiré de los ovillos antiguos que mi madre tenía metidos en bolsas durante años después de deshacer algún jersey.

Con el tiempo, cuando fui cometiendo menos errores y quise  crear mi primera labor con sentido, me  interesé por tejidos cada vez mejores, con porcentajes mayores de lana natural. También descubrí el cachemir, la alpaca, el algodón o el lino y mi mundo cambió. De repente era más consciente de los porcentajes, del tacto y del precio.

Tejer con hebras naturales es caro y a más grosor, más caro sale. Muchas veces me he frustrado al comprar materiales en grandes superficies porque la factura engorda sin límites. Se supone que era un hobby barato para personalizar tu propia ropa y dar rienda suelta a tu imaginación pero también es una forma de invertir dinero que no siempre te puedes permitir.

Por eso es importante entender la razón, conocer el proceso mediante el cual se elabora la lana (la materia prima más básica y tradicional con la que crear proyectos tejeriles) y empezar a ponerse en el lugar de los productores, conocer su esfuerzo y dedicación para entender el precio de mercado.

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