Comienza la aventura

Crónicas

Me he mudado a Barcelona. Llegué hace 4 días pero parecen 4 años. En este tiempo ha habido prisas, sofocones, imprevistos, carreras, nervios, risas, besos, despedidas, reencuentros, maletas y alguna lágrima.

Me mudo para hacer un máster de 9 meses sobre creatividad publicitaria pero también para mucho más: aprender sobre mí misma, crecer, cambiar, permanecer, descubrir, soñar, sufrir un poco y disfrutar, sobre todo eso.

Por un lado, el máster es una prueba de que soy creativa, inteligente y despierta. Que yo puedo, que yo sé y que soy la mejor (joder). No, en serio, a veces, trabajando en publicidad y marketing es fácil que (a base de correcciones, cambios y revisiones de jefes y clientes) tiendas a pensar que no tienes el talento suficiente para hacer las cosas bien a la primera y que tus ideas son caca. Aquí vengo a ejercitar el cerebro y a pasarmelo bien. A aprender el bonito oficio de pensar y a recuperar la garra perdida.

Por otro lado, es la primera vez que vivo fuera de casa. Iba a decir que (era la primera vez que) compartía piso, pero no, eso lo he hecho toda la vida con mi familia numerosa querida. Ha sido muy difícil encontrar una habitación “cerca” de la escuela, cuya ventana no diera al hueco del ascensor, por un precio razonable, en un barrio tranquilo y con decoración medianamente “normal”.

A los transtornos del viaje y de buscar piso, hay que sumarle el estrés de trabajar jornada completa desde casa. Necesito un lugar donde conectarme y estar tranquila, uno en el que mi jefe no escuche ruidos raros a través del pinganillo mientras hablamos por Skype y también gozar de tiempo para hacer el trabajo bien y asistir a las reuniones.

Estos 4 días han sido como 4 años, un tiempo intenso que me ha enseñado algunas cosas:

  • No hay nada perfecto. Hay cosas que molan más que otras pero la perfección no existe ni con las personas ni con las cosas así que no vale la pena empecinarse, un poco de conformismo también es sano (y perseverancia… y actitud).
  • Saca lo positivo de Barcelona y vete. Esta experiencia, como todas, traerá buenos y malos momentos pero lo importante es quedarse con la mejor parte.
  • Generalizar no es bueno. Los esteotipos son falsos y los catalanes deberán mostrarse ante mi como quiera que sean, sin que yo les cuelgue una etiqueta antes de tiempo.
  • Barcelona es inmensa en mi cabeza hasta que la recorrar a pata. Si en el Camino de Santiago soy capaz de recorrer una provincia paso a paso y disfrutar de sus paisajes, gentes y costumbres; con esta ciudad haré lo mismo.
  • “Dios no te da nada que no puedas aguantar”. Más allá de cuestiones religiosas, esta frase significa para mí que te tienes que hacer fuerte ante la adversidad y enfrentarla con valor.

En resumen, si en 4 días he aprendido tanto ¿qué aprenderé en 9 meses? Habrá que verlo e intentar ser feliz. Serlo, de hecho.

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Un comentario en “Comienza la aventura

  1. Mucha suerte en tu iniciativa, desde luego que todo lo que aporte crecimiento personal merece mucho la pena y a veces esa garra que en algún momento extraviamos aparece donde menos lo esperamos.

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