Comer sano en el centro de Madrid es posible

Lifestyle

Ayer me puse la primera camiseta de tirantes de la temporada dispuesta a salir a disfrutar del sol tomando algo en una terracita. Mientras me miraba en el espejo para dar los últimos retoques de maquillaje y pelo, veo una chicha asomando entre mi brazo y mi espalda. ¿Ese antiestético michi que te hace el sujetador y que te recuerda que también acumulas grasas ¿en la espalda? Ese mismo.

Me dió tanta rabia que cambié de camiseta a una con algo de manga y me puse encima una sudadera. Casi me cuezo andando por la calle y al rato me la quité volviendo a lucir mollitas.

Está claro que no estoy gorda pero sí estoy un poco más gorda de lo que me gustaría y creo que en parte se debe a lo que como fuera de casa. Analizando detenidamente cualquier menú de tapas y raciones de cualquier bar típico, las opciones saludables brillan por su ausencia. No quiero más pizza, croquetas, rabas, chopitos, calamares, alitas o bravas hasta que no consiga perder la grasa que me sobra.  Pero ¿qué voy a comer? Y lo que es más difícil ¿dónde?

De todos los bares y cafeterías del centro de Madrid para tomar algo rápido y salir zumbando me he enamorado de 4. En todas se apuesta por los productos naturales, el ambiente es tranquilo y la decoración acogedora, además el precio es muy asequible, lo que siempre es bienvenido.

La Manon

Calle Sagasta 5, al lado del metro de Bilbao. Se trata de una cafetería/panadería experta en reportería francesa con toques gallegos.

El ambiente es extremadamente tranquilo, de hecho un viernes por la tarde-noche, puede estar casi vacío, por eso es tan especial. A diferencia de los bares de la zona, ruidosos y que ofrecen las típicas tapas de fritanga, este bar es tranquilo, ideal para disfrutar de un café con un bollo o una tosta y un zumo en buena compañía.

La decoración es escandinava y limpia. Prima el color blanco, la madera y hay mucha luz. Hay mesas bajas rodeadas de sillones para estar con amigos y rincones más cómodos para cenar una ensalada, una quiche o una rica empanada de atún.

Al entrar, te das de frente con un mostrador repleto de dulces, pan, magdalenas y tartas. Parece que es una panadería artesana pero si miras al fondo, también tienen una pequeña cocina acristalada donde preparan snacks y platos simples.

Lo mejor son sus materias primas naturales y el aliño de pesto de las ensaladas, una idea que les voy a copiar en casa.

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Faborit

Alcalá 61, entre metro Retiro y Banco de España. Se trata de una cafetería que se ha convertido para mí en visita obligatoria cuando voy a correr. Después siempre me gusta coger fuerzas tomando un zumo (pese a que todo el mundo diga que es malísimo por la cantidad de azúcar).

Me gusta porque es amplio, nunca está lleno y se come bien. Tienen sandwiches, wraps, tartas, galletas y una barra de ensaladas en la que puedes escoger los ingredientes al gusto.

Como digo, estoy muy enamorada de sus zumos, tienen diferentes variedades: multivitaminas, relax, detox… y tres tamaños. Están buenísimos y te los puedes tomar tranquilamente en una de las grandes mesas de madera corridas en las que todo el mundo se sienta junto. Es como estar en casa.

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AbonaVida

Calle Navas de Tolosa 3, entre metro Callao y Ópera. Mi cafetería favorita en el mundo mundial porque está en el centro centro centro y defiende los productos artesanos, ecológicos y de comercio justo.

Tiene una cristalera gigante en la que sentarse a ver pasar a la gente de la calle mientras te tomas un té (tienen una carta muy extensa), un zumo (que es lo que me gusta a mí) o una cerveza ecológica.

Me encantan sus tostadas de pan de pueblo con tomate y aceite y sus tostas de jamón. Las pizzas y el hummus también están muy ricos.

Siempre hay amigos reunidos, gente trabajando o padres con bebés disfrutando de un buen café. Un sitio tranquilo que aboga por el slow food, así que no esperes que te sirvan rápido porque las prisas no entran en este lugar de retiro al lado de Preciados.

abonavida


La infinito

Calle Tres Peces 22, en metro Antón Martín. Es considerada como una cafetería perfecta para una primera cita y doy fe que así es.

Tienen el mejor guacamole natural hecho al momento de Madrid y una mezcla de mobiliario de cocina de abuela años 60 con sillones de terciopelo rojo que es digno de ver.

Es un sitio pequeño pero perfecto para hablar, disfrutar de la lectura (tiene estanterías llenas de libros que puedes coger) y unas cookies tremendas.

Voy cuando paso por la Filmoteca o cuando quiero enseñarle algo nuevo a algún amigo que no lo conoce porque me recuerda a Barcelona, esa ciudad en la que tanto me gustaría vivir y que ama lo moderno por encima de todo.

¡Vivan los nachos y el teatro! Sí, hay miniobras de vez en cuando. En la puerta ponen la programación mensual de espectáculos.

la infinito

***

Todas estas cafeterías me sirven también para ir a merendar y cenar pronto, un placer europeo que hemos perdido pero que echo de menos. Algunas son franquicias (las 2 primeras), pero igualmente me parecen todas geniales y muy necesarias. Un poquito de comida sana, por favor, a un precio barato, gracias, en una zona buena, hurra. Y si también vas a tejer, perfecto.

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